Pero que especialidad encontraste ahora. La de llevar el examen interno al servicio literario. Es mi área excelsa de interés obviamente. Solamente alli tengo permitido pedirle a la lluvia que deje de caer y a los besos de trepar. ¿Viste como suben? De una forma increíble pero real ellos incitan a destruir al entorno que los cobija con el fin de transformarlo en una fuerza implacable que vaya alimentándose a su paso de lo que crea. Y es que antes de saber lo que escribía intuía todo lo existente que había entre el mundo y el miedo. Había mucho mundo por fuera del miedo. Demasiado. Y ese espectro se acerco lo suficiente como para decirme lo que siempre quise escuchar. Allí el deseo tiene la complicidad ya pactada con el escenario mismo . Por lo que es capaz de alterar las condiciones externas con el fin de agregar constantes desequilibrios. Ese pequeño circulo apenas es invitado ha abrirse es que ya se escapa así de su frontera. Le entrega a cada participante un folleto con todo lo que tiene para decir. A veces se olvidan. O les agarra eso del miedo. Si. Eso. Lo que vuelve a engañar al espectador.
Porque basta allí un intervalo como para generar en el público la idea de que tal vez el escritor no sabe de lo que habla o escribe. Tal vez quiso incluir un pequeño hombrecito que pueda ir olvidando el guión. Ah. Pero que horrendo lo que dice este señor. Yo conocí a ciertos autores que reescribieron su intención ahí mismo con la luz frente a la mirada anónima que demandaba crítica. Y ese pedido se volvía un espectáculo enorme. Descomunalmente atrapante. Pero también tiene la particularidad que teme su huida. Su propio escape.
Por eso es que te dejaron esto. Lo que tenes enfrente tuyo ahora mismo es una maquina de escribir. ¿Que como funciona? Solamente tenes que suspiras imaginación entre sus letras grabadas simultáneamente que te dejas caer sin preocuparte por la concatenación consecuente. Solamente dejas que tu oído izquierdo aplaste el brazo que entrecruzado abraza al otro. Eso. Nomas pispeas de costado como la inusual maquina empieza a enrollar su hoja. ¿Vos la pusiste ahí? Si. Porque si son de otro tipo no se inscribe nada. Claro. Son de diferente materiales las hojas. Esperanza, temor, alegría o tristeza. Las más comunes son esas. No se diferencian por el color. Al fin y al cabo son todas blancas. Creo que hasta no tener a una dama sentada con el cabello sobre teclado no se puede saber bien. Vos pensas ahí con la dulzura entre dientes pero no te avisan en cual de todas las categoría emocionales se guardaron los efectos. Ni en que hoja se almaceno tu vida. Nunca lo sabía bien. De hecho ahora dejo de colocarse bajo figuras externas. Ahora que no hay dolor que extraer puede lograr referir las palabras a su ser y los paneles solares hacia su corazón. Pero que lejos esta. Sigo hablando y este enfrente sacudiendo sus biromes. Todo un sábado leyendo al entretenido Lenin solo para acostarme con una pregunta entre dos sabanas ardientes: ¿Adonde estas que no estas acá?
¿Y sabes que es lo mejor? Cuando indescriptiblemente el sueño se acaba y notas que es muy temprano aun. Todo sigue igual de oscuro y ninguna estrella quiere irse aun del cielo entre la ventana de la habitación. Y ahí nada mejor que hacer una prueba. Un pequeño experimento, claro. Intentar comprobar que es real. Mordiéndolo tal vez. En definitiva, para procurar convencerse de que no es un espejismo confeccionado vilmente por la sed de la piel. Que aun con otros querría estar donde esta ahora. Tal vez no tenga problema en decir que fue un sueño. Pero quiere saber. Quiere gritar solamente para despertar en otra cama vacía. Para procurar ver de arriba al espiral en forma de enredadera que crecio a partir de los jardines ocultos. Tal como un reflejo encerrado en otro del cual no se sabe escapar sino es bajo la condicion de seguir agregando otro espejo. Escalando así en la ilusión de poder descubrir quien es el que escribe todo esto. Aquel quizas que arrastra lentamente sus dedos entre los espacios que ya la luna miles de veces paso a visitar. A esas sabanas vacias que todas las comodidades se dio en llenar. A esa a la que todos los hombres quieren llegar a escalar.
A esa a la cual un día ansío con la fuerza del deseo poder regresar.
sábado, 4 de febrero de 2012
lunes, 30 de enero de 2012
Belleza Cordillerana
Los relatos son épocas. Están hechos de tiempo. Así se forman y solo así logran desintegrarse. Nos rodean. Incluso algunos dicen que solo a través de ellos es que podemos llegar siquiera a la posibilidad de saborear el mundo. Ese que cae y se levante siempre en una forma diferente a cada segundo que el sol vuelve a abrazar cada piedra de cada espacio de montaña. Y así como se escribió una historia del tiempo ella sabe que precisa viajeros para que su esencia sea narrada. De esa forma logra expandirse de una forma subalternamente diabólica. Invita al espacio a considerar su soporte de líquido más bien. Y así como primero insinúa en ir en contra de la corriente luego juega a escapar más rápido que todos nosotros a través de sus propios canales. Esos que nadie se los regalo.
Y mas aun. Dado que el sol pretendía amarrarnos al vino del este, pensamos de forma arrogante que ya lo habíamos visto todo. Debido a eso sin decir mucho alargo sus brazos invisibles despertando a los techos nevados de su siesta nocturna. Una a una se fueron levantando a nuestro paso ¿Cómo podría explicar algo tan maravilloso y descomunal? Sentía como todos los relatos se inflaban hasta reventar al igual que las nubles al renunciar a cubrir todos los hermosos desperfectos que la naturaleza cavaba en cada milenario espacio. Las ondas del abandono ferroviario pretendían de forma tímida invitar nuestro perfecto andar. Simultáneamente así una época tras otra se había escrito ya hace mucho tiempo. Nosotros éramos los testigos privilegiados de una acumulación en cadena de la cual era símil imposible descifrar si en nuestra presencia se añadía una esencia de igual naturaleza o por el contrario un agregado que alteraba el almacenamiento del tiempo y el espacio salvaje que aquí en este laberinto cordillerano descansaba.Cada paisaje se devoraba al anterior como si tuviera la más entera seguridad de que su antecesor no seria ya teñido de nostalgia.
Los relatos son épocas. Están hechos de tiempo. A veces siento que podría perder el pasado. Y vos el futuro. Uno lleno de ansia letrada. Inundado de un deseo negado. Aquel que noche tras noche pretendía resolver el mundo dada la soledad sexual que ahogaba la única fosa nasal existente. Aquel que lo único que quería era estar acompañado. Toda la historia que esta cordillera esconde es vuelta a contar cada vez que es recorrida. Pero no se sienten solas. Son lo suficientemente grandes que no lo necesitan. En ese punto un pequeño rizoma me pide un par de sonrisas. El eco que se guardo en el reservorio de vida siempre la atemorizo un poco. Como sino fuera yo quien hubiera escrito todo el tiempo y espacio que me rodea. Esa ligazón tan extraordinaria entre el cielo, tan limpio y virgen, y el sol ardiente procurando chocar contra nosotros, cae contra laderas de tierra y roca inmensas que nos abrazar ayer y siempre. Es el tipo de encadenamiento entre la repetición y la novedad. Entre el deseo que busca lo diferente pero bajo la condición que luego eso mismo extraído y conseguido se repita sin irse muy lejos. No quiero que te vayas muy lejos, pequeña. Pero también quiero llegar lo bastante lejos. He ahi la cuestión. Ese encuentro de diferencias ofrece un resto que funciona como atracción de las escencias y los labios primero y luego como peso que tira su cadena hacia algún punto fijo, no dejando que el barco se vaya más allá de cierto radio.
¿Seremos como el este y el oeste? Siempre bebíamos que el sol salia a respirar luego de una gran inmersión oceánica al amanecer. Aquí ocurre cuando todas las estrellas nocturnas lo empujan al Pacifico. ¿Es el mismo sol entonces?
¿O son dos diferentes? Ese tipo de perspectivas me giraron las orejas más que la mente. Muchas otras personas aguardan que sus pequeñas cabecitas sufran algún tipo de sismo para poder luego respirar. Hay otras partes que buscan por igual su tacto y afecto.
Perspectivas o perspectivas. Perspectivas y rizomas por igual. Y solamente los tuyos, tus labios que sueñan con volver a verme. A tocarme. A besarme nuevamente. A vivir todo nuevamente. A sentirse nuevamente. A desearte como siempre.
Y mas aun. Dado que el sol pretendía amarrarnos al vino del este, pensamos de forma arrogante que ya lo habíamos visto todo. Debido a eso sin decir mucho alargo sus brazos invisibles despertando a los techos nevados de su siesta nocturna. Una a una se fueron levantando a nuestro paso ¿Cómo podría explicar algo tan maravilloso y descomunal? Sentía como todos los relatos se inflaban hasta reventar al igual que las nubles al renunciar a cubrir todos los hermosos desperfectos que la naturaleza cavaba en cada milenario espacio. Las ondas del abandono ferroviario pretendían de forma tímida invitar nuestro perfecto andar. Simultáneamente así una época tras otra se había escrito ya hace mucho tiempo. Nosotros éramos los testigos privilegiados de una acumulación en cadena de la cual era símil imposible descifrar si en nuestra presencia se añadía una esencia de igual naturaleza o por el contrario un agregado que alteraba el almacenamiento del tiempo y el espacio salvaje que aquí en este laberinto cordillerano descansaba.Cada paisaje se devoraba al anterior como si tuviera la más entera seguridad de que su antecesor no seria ya teñido de nostalgia.
Los relatos son épocas. Están hechos de tiempo. A veces siento que podría perder el pasado. Y vos el futuro. Uno lleno de ansia letrada. Inundado de un deseo negado. Aquel que noche tras noche pretendía resolver el mundo dada la soledad sexual que ahogaba la única fosa nasal existente. Aquel que lo único que quería era estar acompañado. Toda la historia que esta cordillera esconde es vuelta a contar cada vez que es recorrida. Pero no se sienten solas. Son lo suficientemente grandes que no lo necesitan. En ese punto un pequeño rizoma me pide un par de sonrisas. El eco que se guardo en el reservorio de vida siempre la atemorizo un poco. Como sino fuera yo quien hubiera escrito todo el tiempo y espacio que me rodea. Esa ligazón tan extraordinaria entre el cielo, tan limpio y virgen, y el sol ardiente procurando chocar contra nosotros, cae contra laderas de tierra y roca inmensas que nos abrazar ayer y siempre. Es el tipo de encadenamiento entre la repetición y la novedad. Entre el deseo que busca lo diferente pero bajo la condición que luego eso mismo extraído y conseguido se repita sin irse muy lejos. No quiero que te vayas muy lejos, pequeña. Pero también quiero llegar lo bastante lejos. He ahi la cuestión. Ese encuentro de diferencias ofrece un resto que funciona como atracción de las escencias y los labios primero y luego como peso que tira su cadena hacia algún punto fijo, no dejando que el barco se vaya más allá de cierto radio.
¿Seremos como el este y el oeste? Siempre bebíamos que el sol salia a respirar luego de una gran inmersión oceánica al amanecer. Aquí ocurre cuando todas las estrellas nocturnas lo empujan al Pacifico. ¿Es el mismo sol entonces?
¿O son dos diferentes? Ese tipo de perspectivas me giraron las orejas más que la mente. Muchas otras personas aguardan que sus pequeñas cabecitas sufran algún tipo de sismo para poder luego respirar. Hay otras partes que buscan por igual su tacto y afecto.
Perspectivas o perspectivas. Perspectivas y rizomas por igual. Y solamente los tuyos, tus labios que sueñan con volver a verme. A tocarme. A besarme nuevamente. A vivir todo nuevamente. A sentirse nuevamente. A desearte como siempre.
miércoles, 11 de enero de 2012
¿Adonde estamos?
Admirando el vértigo que crece a mis espaldas quizas. Jamás lo había notado. Ya eso es notable. Tal vez porque esa brisa fantasmal rebotaba contra sus brazos. Aquellos que no me dejan moverme ni un poquito de al lado de su respiración. Disfruto tanto elevándome con ella. Volamos. Todo es perfecto. Realmente lo es. Ni mis habituales especialistas y expertos logran estropear el ambiente. ¿Te das cuenta? No. No creo. ¿Qué es lo que esta pasando? Es como si hubiéramos viajadazo en aéreo-silla hacia otro mundo. Cada beso nos aleja metro a centímetro del frío y horrible mundo cotidiano que aguarda abajo. ¿Cómo es que llegamos tan alto? ¿Es un intento para equilibrar el Karma del universo? No creo. No es justicialista ella. Es tan evidente la atracción que generamos que se impone por si misma. Como un tótem caído del cielo o enviado por entidades sagradas. Y allí en ese movimiento sobrenatural procuramos entenderlo adoptando caminos y costumbres que lejos de albergar sentido lo evaporan dejando salir aun mas la belleza oculta en su mirada. Jamás había visto hacia donde me llevas. Deseo. Y al hacerlo pequeños mundos suplantan el futuro. Pero la unión que nos junta todo lo desarma. Logra calmar incluso mis constantes preocupaciones. No pueden pasar ni cinco segundos sin que mi mano busque la tuya, queriendo formar un solo puente de sabiduría y cariño. Si una estrella en mi has visto yo percibo mas bien la combustión del sol eterno en tu corazón. ¿Dónde estamos? ¿Como llegamos? ¿Un teleférico? ¿Aerosilla? ¿Ascensor de nubes? ¿Un gran envión en una hamaca celestial? Todo lo anterior al momento en que caí fue espectacular. Pero no me había dado cuenta. Ahora, el punto culmine que me descompleta con la boca abierta es tal vez el menos personal. Pero resuena con toda su fuerza. Me acompañaste hasta el fin del recorrido del tren. Y aun ni siquiera llegamos ni a un décimo del camino. Sabiendo de que te alejabas de casa. De que tenías que volver. Pero igual lo hiciste. Ese es el nudo que enlaza todo. Desde las puertas abiertas de tu casa, la torta, la tarta, la vela, el sillón, la pandereta, el jardín, el muro, tu lengua, tus dedos electrificados por la pasión y el libro. Cada nota enhebrada a la anterior formando una melodía perfecta. Llenando cada tipo placer diferente que pudiera albergar en mi pequeño ser. ¿Qué es todo esto? ¿Como fue posible? ¿Como se que llegamos tan alto en tan poco tiempo? ¿A quien se le ocurrió todo esto?
¿Adonde estamos?
¿Adonde estamos?
domingo, 1 de enero de 2012
¿Que hacer con tanto?
Tiene una inocencia que siempre me hace reir, como una casita de dulces esperando a ser encontrada. El tiempo de todos se detuvo para él una tarde tonta. Cerró su casita con llave y recorrió 1002 caminos como viento, dejando migajas a su paso. Inventó 1002 tiempos distintos tejiendo relatos; batalló 1002 guerras empuñando frases de relámpagos y ráfagas; también vio pasar 1002 mares pero no cruzó ninguno. No puedo menos que admirar su corazón temerario arriesgando cada una de las cerraduras en cada una de sus palabras.
No sé si sabe de lo que hablo, porque habita su mundo flotando sobre los libros, empapelando ilusiones y plantando caleidoscopios. Hay una belleza sabrosa en aquel mundo que se forjó, donde las cascadas fluyen de abajo hacia arriba y humean chocolate caliente.
Me siento como turista embriagada, sacando fotos a cualquier rincón con colores. Se desplaza como un chiquito dando sus primeros pasos, con la emoción de globos rojos y nubes de azúcar. Mientras, me pierdo en su alegría, que ya no sé si es de él o es mía.
No sé si sabe de lo que hablo, porque habita su mundo flotando sobre los libros, empapelando ilusiones y plantando caleidoscopios. Hay una belleza sabrosa en aquel mundo que se forjó, donde las cascadas fluyen de abajo hacia arriba y humean chocolate caliente.
Me siento como turista embriagada, sacando fotos a cualquier rincón con colores. Se desplaza como un chiquito dando sus primeros pasos, con la emoción de globos rojos y nubes de azúcar. Mientras, me pierdo en su alegría, que ya no sé si es de él o es mía.
jueves, 29 de diciembre de 2011
Esperando
Varios momentos han sido ya capturados y encerrados. Han sido hábilmente rastreados. Las disciplinas superiores esbozaron sus ordenes y prometieron miles de paisajes reconfortantes para quien pudiera entregarles. Vamos, no seas tonta. Sus rebeldes cuellos no soportan ni siquiera esos lazos que sirvieron para proteger primero a los nuestros. Por eso incoherencia entre el cuerpo de la victima y el diseño interno del arma establecida es que jamas logramos capturar ningún momento. Esperamos por ellos entonces. Están siendo transportados por un tipo de cárcel que mantiene adentro a toda la fuente de creatividad posible. Por eso los focos de atracción ya secos e inermes apenas podían funcionar. Al principio pensamos que su alimento vital era la poesía. Que la llevaba en las venas desde siempre. Fallamos rotundamente. Jamas conseguimos conversar con ningún momento. Pero hicimos mucha poesía. Y aun queremos beber de ella. Creemos que una razón al respecto es nuestra ignorancia. Claro que nos encanta leer, pero forzamos sobre la ideación todo un patrón repetitivo. Confiamos en que funcionase, mas todo los desencuentros lo han desintegrado. Incluso la sensación de displacer, sabe. Parece que hay que hacer mucho esfuerzo para mantenerse parado exactamente en el lugar donde esta.
Desde que la repetición fue destruida los diarios dejaron de llegar. De donde vos venís ellos almacenan noticias de los señores politicos. Pero los que aquí atracaban no hablaban de otra cosa que no sea el amor. Si. Claro que se asusta con esa palabra. Pero cada uno de nosotros puede aclarar a libre antojo la pertenecía de dicho concepto al resto de nosotros. Dejemosle ser un ratito, a ver que hace. El quiere tener enfrente a uno de esos momentos. Lo ha esperado toda la vida, ¿cierto? ¿Que oportunidades tenemos de concretar ese encuentro? Un acercamiento intimo con aquel momento. ¿Pero que buscamos? Un pequeño frasco de tiempo. Una timida fraccion alli colocada.
Rogamos y vivimos para que ese momento nos mire a los ojos. Sangramos para que ese momento se eleve hacia la eternidad. Lo investigamos. Lo instigamos de forma críptica en base a todas sus huellas. Nos preparamos con miles de otros momentos tan solo para gobernarlos a todos ellos para lograr la aparición de nuestro objetivo primordial. Aquel otro momento que anhelamos.
Nuestros jueces ya sospechaban del coste intrínseco de todo este esfuerzo. Pero no deducían de allí un carácter de necesidad. Bien por el contrario, de profundo y atrapante deseo.
¿ Insinúas entonces que entrenaremos hasta el cansancio a todos nuestros momentos para doblegar cada una de las bondades temporales solamente para obtener un pequeño momento?¿Un otro pequeño momento que no tenemos mas que deseamos?¿Pero que tiene de especial nuestro fugitivo que podría retribuir y expandirnos tan celestialmente? ¿Que mágico y dulce aroma le han clavado en la nuca?¿Porque queres a este momento?¿Y no otro?
¿Porque? Necesitamos todas estas respuestas. Necesitamos su presencia.
Se lo preguntaremos cuando llegue. O vuelva.
Desde que la repetición fue destruida los diarios dejaron de llegar. De donde vos venís ellos almacenan noticias de los señores politicos. Pero los que aquí atracaban no hablaban de otra cosa que no sea el amor. Si. Claro que se asusta con esa palabra. Pero cada uno de nosotros puede aclarar a libre antojo la pertenecía de dicho concepto al resto de nosotros. Dejemosle ser un ratito, a ver que hace. El quiere tener enfrente a uno de esos momentos. Lo ha esperado toda la vida, ¿cierto? ¿Que oportunidades tenemos de concretar ese encuentro? Un acercamiento intimo con aquel momento. ¿Pero que buscamos? Un pequeño frasco de tiempo. Una timida fraccion alli colocada.
Rogamos y vivimos para que ese momento nos mire a los ojos. Sangramos para que ese momento se eleve hacia la eternidad. Lo investigamos. Lo instigamos de forma críptica en base a todas sus huellas. Nos preparamos con miles de otros momentos tan solo para gobernarlos a todos ellos para lograr la aparición de nuestro objetivo primordial. Aquel otro momento que anhelamos.
Nuestros jueces ya sospechaban del coste intrínseco de todo este esfuerzo. Pero no deducían de allí un carácter de necesidad. Bien por el contrario, de profundo y atrapante deseo.
¿ Insinúas entonces que entrenaremos hasta el cansancio a todos nuestros momentos para doblegar cada una de las bondades temporales solamente para obtener un pequeño momento?¿Un otro pequeño momento que no tenemos mas que deseamos?¿Pero que tiene de especial nuestro fugitivo que podría retribuir y expandirnos tan celestialmente? ¿Que mágico y dulce aroma le han clavado en la nuca?¿Porque queres a este momento?¿Y no otro?
¿Porque? Necesitamos todas estas respuestas. Necesitamos su presencia.
Se lo preguntaremos cuando llegue. O vuelva.
domingo, 25 de diciembre de 2011
Una mirada institucional
Pasa que vos deberías garchar más.
Agache levemente el cuello-. ¿Qué dijiste? ¿Que debería garchar mas?
-Si.
No se como se llega a este tipo de consejos la verdad. Inusualmente había enfocado la charla hacia una meta revisación de nuestras implicaciones. Eso es. No solía preguntar a la otra persona lo que sentía al respecto de la reciente interacción. Cuando se pretenden efectos más satisfactorios bien vale introducir pretensiones prototípicas de casos preestablecidos. Parece que le caigo bien. Ya reserve tal apreciación hasta un encuentro corporal y cercano. Definitivamente si, me cayó bien. No me aburrí en ningún momento y me divirtió e incentivo incluso sus replicas argumentativas. Evidentemente esta interesada. Ahora, me gustaría detenerme en lo siguiente. Es cierta pose, pantomima sostenida bajo el ciego pretérito de que el desinterés crea vía compensación del opuesto a los intereses. Parece que hemos aprendido sin querer esto. Como si en el fondo común solo fuera suficiente tan solo la demostración honesta de un solo participante. En cuanto este invoca su karma, se detiene la inserción de su compañero. Como si la presencia simultanea de ambos no fuera posible. Toda la vida parece ser un subibaja. En constante equilibrio pero inexplicablemente ambos jugadores en diferentes latitudes y dialectos.
En realidad, ¿Qué queremos? ¿Que quiero? ¿Que quiere?
No se. A fin de cuentas daba igual conocerme o no. No iba a cambiar mi opinión al respecto. Tan solo para ver de cerca aquello que me miraba. Es significativo el interés que tiene en mí. ¿Qué quiero yo? No se, es que, esta bien. ¿Pero como?
No es difícil encontrar razones para justificar el repliegue de la atracción. Es que son ese tipo de comentarios que se distinguen del resto, tal como un pequeño guiño de más en el planificado trayecto de trampas de un hábil jugador de póker.
No soy un desconsiderado de la experiencia. Realmente la paso bien. Que se yo. Tal vez sea eso lo único importante. Claro que después esta este otro tema. Y ella lo sabe. Porque se lo conté. Me inspira cierto respeto a la verdad ella. No puedo evitar reír con gran satisfacción cuando me dice que me lee con atención en el foro. Me encanta generarle eso. Pasa que de ahí infiere que existiría un ser mítico plenamente seguro de su capacidad. Exagera mucho. Es un vaivén reproducible constante lo que siento. Es ahora y mas tarde. Siempre pero aun no. En este instante pero luego. ¿Cuándo?
Y me llena de elogios. Lo hace. ¿Sabrá ella que esta dejando una serie de pistas detrás de su camino? ¿Sabrá que pequeñas migajas de frases delatan su trayecto en búsqueda de la cabaña dulce y secreta? ¿Esta perdida? ¿O me esta guiando hábilmente para que la encuentre?
Se delata de forma muy armoniosa. Lo veo en su rostro, cuando mira al suelo. Veo como se desilusiona por algo que hice. Siento que esta esperando algo. No se que ni como. Pero nuestro andar tranquilo a veces se pegaba por si solo, como si nuestros cuerpos se estuvieran llamando por su propia cuenta. ¿Pero como le digo eso? No hay forma de decir eso. ¿Y como le digo que me encanta que camine como tres o cuatro estaciones de más solo para hablar conmigo? ¿Le tendría que decir todo eso? ¿A vos que te parece? ¿Le tendría que decir que note como prefiere dejar vacante el nombre de nuestra relación? En cualquier otra charla hubiera escuchado que somos amigos. Pero acá no. ¿Somos enemigos? Tampoco. Y eso que jugamos a serlo. ¿Le tendría que decir que fue sumamente evidente y estridentemente sensual su estrategia de la garrapiñada? No por el esfuerzo culinario, sino por decir minutos antes de la despedida: “Es tu ultima oportunidad para comer”. ¿Las garrapiñadas precisamente? No lo creo. Esta bien que soy lento, pero hasta yo puedo leer esos mensajes. Y eso es lo que te quiero preguntar. ¿Sigo juntando señales para ver en que cabaña termina todo esto?
Obviamente que ya le ofrecí a ella todas las oportunidades para que pueda optar por algún punto de escapatoria. “En realidad entendiste todo mal, perdona, no es que te quiera hacer daño, pero no es mi culpa que estés tan desesperado”. “Que te pensas, que me vas a usar para sacarte las ganas y listo”. “En realidad no me gusto tu saquito, pero si era verdad decía que si”. Puede decir todo eso. Pienso en ello. Pienso también en que en Mardel bastan dos horas de nocturno alcohol para enredarse en triquiñuelas sexuales para con cualquiera. Mientras yo sigo juntando trocitos de pan en el bosque formando lindas figuras. Y no porque no pueda o quiera hacerlo, sino porque le pregunto al Deyvid del foro, al del msn, al de la calle pre-café, al del café, y al de la calle post-café: ¿Qué hacemos? Bueno ¡basta de preguntar! ¿Si te contesto vas a dejar de escribir?
Lo que es seguro es que esta chica te agrada. Te produce placer estar con ella y te divierte. Y me arriesgaría a decir por lo que me contas que ella siente y opina lo mismo. ¿Debería pasar algo más?
He ahí toda la cuestión. En verdad podría caminar todo Corrientes con ella. Definitivamente sabe como sostener una charla en su más elevado punto de diversión. No tenes apuro y realmente quisieras acompañarla en muchas avenidas más.
¿Adonde me llevara? No lo se. ¿Alguien lo sabe?
Agache levemente el cuello-. ¿Qué dijiste? ¿Que debería garchar mas?
-Si.
No se como se llega a este tipo de consejos la verdad. Inusualmente había enfocado la charla hacia una meta revisación de nuestras implicaciones. Eso es. No solía preguntar a la otra persona lo que sentía al respecto de la reciente interacción. Cuando se pretenden efectos más satisfactorios bien vale introducir pretensiones prototípicas de casos preestablecidos. Parece que le caigo bien. Ya reserve tal apreciación hasta un encuentro corporal y cercano. Definitivamente si, me cayó bien. No me aburrí en ningún momento y me divirtió e incentivo incluso sus replicas argumentativas. Evidentemente esta interesada. Ahora, me gustaría detenerme en lo siguiente. Es cierta pose, pantomima sostenida bajo el ciego pretérito de que el desinterés crea vía compensación del opuesto a los intereses. Parece que hemos aprendido sin querer esto. Como si en el fondo común solo fuera suficiente tan solo la demostración honesta de un solo participante. En cuanto este invoca su karma, se detiene la inserción de su compañero. Como si la presencia simultanea de ambos no fuera posible. Toda la vida parece ser un subibaja. En constante equilibrio pero inexplicablemente ambos jugadores en diferentes latitudes y dialectos.
En realidad, ¿Qué queremos? ¿Que quiero? ¿Que quiere?
No se. A fin de cuentas daba igual conocerme o no. No iba a cambiar mi opinión al respecto. Tan solo para ver de cerca aquello que me miraba. Es significativo el interés que tiene en mí. ¿Qué quiero yo? No se, es que, esta bien. ¿Pero como?
No es difícil encontrar razones para justificar el repliegue de la atracción. Es que son ese tipo de comentarios que se distinguen del resto, tal como un pequeño guiño de más en el planificado trayecto de trampas de un hábil jugador de póker.
No soy un desconsiderado de la experiencia. Realmente la paso bien. Que se yo. Tal vez sea eso lo único importante. Claro que después esta este otro tema. Y ella lo sabe. Porque se lo conté. Me inspira cierto respeto a la verdad ella. No puedo evitar reír con gran satisfacción cuando me dice que me lee con atención en el foro. Me encanta generarle eso. Pasa que de ahí infiere que existiría un ser mítico plenamente seguro de su capacidad. Exagera mucho. Es un vaivén reproducible constante lo que siento. Es ahora y mas tarde. Siempre pero aun no. En este instante pero luego. ¿Cuándo?
Y me llena de elogios. Lo hace. ¿Sabrá ella que esta dejando una serie de pistas detrás de su camino? ¿Sabrá que pequeñas migajas de frases delatan su trayecto en búsqueda de la cabaña dulce y secreta? ¿Esta perdida? ¿O me esta guiando hábilmente para que la encuentre?
Se delata de forma muy armoniosa. Lo veo en su rostro, cuando mira al suelo. Veo como se desilusiona por algo que hice. Siento que esta esperando algo. No se que ni como. Pero nuestro andar tranquilo a veces se pegaba por si solo, como si nuestros cuerpos se estuvieran llamando por su propia cuenta. ¿Pero como le digo eso? No hay forma de decir eso. ¿Y como le digo que me encanta que camine como tres o cuatro estaciones de más solo para hablar conmigo? ¿Le tendría que decir todo eso? ¿A vos que te parece? ¿Le tendría que decir que note como prefiere dejar vacante el nombre de nuestra relación? En cualquier otra charla hubiera escuchado que somos amigos. Pero acá no. ¿Somos enemigos? Tampoco. Y eso que jugamos a serlo. ¿Le tendría que decir que fue sumamente evidente y estridentemente sensual su estrategia de la garrapiñada? No por el esfuerzo culinario, sino por decir minutos antes de la despedida: “Es tu ultima oportunidad para comer”. ¿Las garrapiñadas precisamente? No lo creo. Esta bien que soy lento, pero hasta yo puedo leer esos mensajes. Y eso es lo que te quiero preguntar. ¿Sigo juntando señales para ver en que cabaña termina todo esto?
Obviamente que ya le ofrecí a ella todas las oportunidades para que pueda optar por algún punto de escapatoria. “En realidad entendiste todo mal, perdona, no es que te quiera hacer daño, pero no es mi culpa que estés tan desesperado”. “Que te pensas, que me vas a usar para sacarte las ganas y listo”. “En realidad no me gusto tu saquito, pero si era verdad decía que si”. Puede decir todo eso. Pienso en ello. Pienso también en que en Mardel bastan dos horas de nocturno alcohol para enredarse en triquiñuelas sexuales para con cualquiera. Mientras yo sigo juntando trocitos de pan en el bosque formando lindas figuras. Y no porque no pueda o quiera hacerlo, sino porque le pregunto al Deyvid del foro, al del msn, al de la calle pre-café, al del café, y al de la calle post-café: ¿Qué hacemos? Bueno ¡basta de preguntar! ¿Si te contesto vas a dejar de escribir?
Lo que es seguro es que esta chica te agrada. Te produce placer estar con ella y te divierte. Y me arriesgaría a decir por lo que me contas que ella siente y opina lo mismo. ¿Debería pasar algo más?
He ahí toda la cuestión. En verdad podría caminar todo Corrientes con ella. Definitivamente sabe como sostener una charla en su más elevado punto de diversión. No tenes apuro y realmente quisieras acompañarla en muchas avenidas más.
¿Adonde me llevara? No lo se. ¿Alguien lo sabe?
martes, 13 de diciembre de 2011
Sin tocar una teta
Es que quiere imaginar lo que desafía el marco de las posibilidades. Pintarlo y llevarlo en una librería bien conocida, pero solamente para acompañar por los estantes a la próxima chica que entre preguntando por excentricidades de Borges con un morral cayéndole del hombre. Quiere crear fantasía, cuando todavía vive adentro de la inoperable adolescencia, te das cuenta. Quiere llegar bien lejos y ni toco una teta. Siempre supe que era diferente.
Lo sentí tan adentro como una inhibición veraniega es capaz de intuir. Desde que era chico. Cuando veía a mi señorita de primaria ver retaras a mis compañeras pensaba con toda la claridad que supone la propiedad autónoma de los pensamientos lo siguiente. Ella quiere que le pidan disculpas. Le habrán hecho algo malo, seguro. Pero, ¿qué cambia que le haya pedido disculpas? Fue ese el primer momento en el que sentí que me estaba separando del mundo. Entendía la razón de ser del arrepentimiento y la disculpa. Pero no la aceptaba como valida. Era innecesaria. El daño ya se había consumado y el tiempo es irreversible. Unas palabras amables no curan las heridas. Juro que pensé todo esto a los ocho años. A partir de ahí supe que no todo era lo que parecía. Que el sostén que se herejía en el jardín era tan humano como unas chimeneas en algún domingo. Por eso se anudo contento placer el sueño de volar en mías más preciadas noches. Cuando me elevo por mis propias fuerzas ninguna pared me detiene. Puedo decir que allí tal sueño se sostiene. Del impulso innovador que dentro mio me indicaba que todo debía ser diferente a como yo lo percibía. Alejándome. Viendo cada medianera cada vez mas pequeña e insignificante desde el cielo.
De ahí que a los pocos años mi pasión por el acto literario ya se impuso por si mismo. Los cuentos de Quiroga llenaron de satisfacción oscura lo que de todas formas ya se encontraba de brazos abiertos para intercambiar su esencia. Sabia ya que el transito mundano dejaba tras si miles de oportunidades. Tan solo había que envolverlas con un guante literario e inspirador siempre adecuado. Como quien recolecta frutos jugosos en alguna estancia lejos de la cárcel urbana.
Por eso siempre elogiaron mi imaginación. A las chicas les elogian los dones de los dioses. A mi solamente la imaginación. Debía tener alguna inflamación en el lóbulo del órgano creador. Así fue. Me encantaba escribir. Simulaba a Quiroga y alentaba el tipo de finales que su inundación de roja sorpresa anunciaba. Las terminaciones abruptas y desmedidas, esas que rozaban incluso la tan gozosa injusticia, comenzaron a aparecer antes de que pensara incluso en su papel característico. Fueron una sorpresa incluso para mí. Y así fue que comencé a perfilar y armar la estructura narrativa a partir del impacto en el lector precisamente. Si bien toda lectura supone a un paciente señor intelectual que lee, lo que yo trato que ocurra precisamente es que crezcan ramas a la madera de la mesa y se forme un lazo allí acercando lo más posible a la imaginación que brota insolente hacia el digno hábito de lectura de la otra persona. Pero no para que sienta lo que yo percibo del mundo. No para que piense lo mismo, cumpliendo así a la perfección una conjunción entre dos imágenes mentales bien custodiadas en las lejanías de las mentes ahora puestas a dialogar de forma ciega. Sino para que pueda fabricar sus propias respuestas una vez que pudo redefinir el modo en que el mundo se le escapaba por las hornallas. La gente utiliza demasiado al mundo para calentarse. Especialmente para insuflar a la comida. Infiere y sostienen en base a ese fuego que no ven pero que precisan como el agua. Yo siempre quiero mostrarles lo extraño del mundo. Para así de esa forma leer yo también a esa gente diferente que sueña con volar. Algunos disfrutan del roce que los cuerpos alimentan mediante esa caldera universal. Otros se preguntan como es posible que el mismo viento que alimenta al fuego sea capaz de eliminarlo si acaso un soplido sobrepasa su carácter limitado. Yo siempre supe de que lado estaba.
Por eso es que por vivir tanto tiempo en un lugar oscuro, inseguro y escalofriante, es que la filosofía se volvió mi lenguaje. Note que la filosofía era como la literatura. Procuran inventar todo de nuevo. ¿Pero como voy a escribir y comprobar lo extraño si no toque una teta? ¿Cómo voy a llegar a conocer lo impensado si mi pensamiento se detiene allí donde el escote esconde lo que muestra? No lo se. Será otra pregunta que irremediablemente una birome desnuda en la madrugada querrá responder.
Lo sentí tan adentro como una inhibición veraniega es capaz de intuir. Desde que era chico. Cuando veía a mi señorita de primaria ver retaras a mis compañeras pensaba con toda la claridad que supone la propiedad autónoma de los pensamientos lo siguiente. Ella quiere que le pidan disculpas. Le habrán hecho algo malo, seguro. Pero, ¿qué cambia que le haya pedido disculpas? Fue ese el primer momento en el que sentí que me estaba separando del mundo. Entendía la razón de ser del arrepentimiento y la disculpa. Pero no la aceptaba como valida. Era innecesaria. El daño ya se había consumado y el tiempo es irreversible. Unas palabras amables no curan las heridas. Juro que pensé todo esto a los ocho años. A partir de ahí supe que no todo era lo que parecía. Que el sostén que se herejía en el jardín era tan humano como unas chimeneas en algún domingo. Por eso se anudo contento placer el sueño de volar en mías más preciadas noches. Cuando me elevo por mis propias fuerzas ninguna pared me detiene. Puedo decir que allí tal sueño se sostiene. Del impulso innovador que dentro mio me indicaba que todo debía ser diferente a como yo lo percibía. Alejándome. Viendo cada medianera cada vez mas pequeña e insignificante desde el cielo.
De ahí que a los pocos años mi pasión por el acto literario ya se impuso por si mismo. Los cuentos de Quiroga llenaron de satisfacción oscura lo que de todas formas ya se encontraba de brazos abiertos para intercambiar su esencia. Sabia ya que el transito mundano dejaba tras si miles de oportunidades. Tan solo había que envolverlas con un guante literario e inspirador siempre adecuado. Como quien recolecta frutos jugosos en alguna estancia lejos de la cárcel urbana.
Por eso siempre elogiaron mi imaginación. A las chicas les elogian los dones de los dioses. A mi solamente la imaginación. Debía tener alguna inflamación en el lóbulo del órgano creador. Así fue. Me encantaba escribir. Simulaba a Quiroga y alentaba el tipo de finales que su inundación de roja sorpresa anunciaba. Las terminaciones abruptas y desmedidas, esas que rozaban incluso la tan gozosa injusticia, comenzaron a aparecer antes de que pensara incluso en su papel característico. Fueron una sorpresa incluso para mí. Y así fue que comencé a perfilar y armar la estructura narrativa a partir del impacto en el lector precisamente. Si bien toda lectura supone a un paciente señor intelectual que lee, lo que yo trato que ocurra precisamente es que crezcan ramas a la madera de la mesa y se forme un lazo allí acercando lo más posible a la imaginación que brota insolente hacia el digno hábito de lectura de la otra persona. Pero no para que sienta lo que yo percibo del mundo. No para que piense lo mismo, cumpliendo así a la perfección una conjunción entre dos imágenes mentales bien custodiadas en las lejanías de las mentes ahora puestas a dialogar de forma ciega. Sino para que pueda fabricar sus propias respuestas una vez que pudo redefinir el modo en que el mundo se le escapaba por las hornallas. La gente utiliza demasiado al mundo para calentarse. Especialmente para insuflar a la comida. Infiere y sostienen en base a ese fuego que no ven pero que precisan como el agua. Yo siempre quiero mostrarles lo extraño del mundo. Para así de esa forma leer yo también a esa gente diferente que sueña con volar. Algunos disfrutan del roce que los cuerpos alimentan mediante esa caldera universal. Otros se preguntan como es posible que el mismo viento que alimenta al fuego sea capaz de eliminarlo si acaso un soplido sobrepasa su carácter limitado. Yo siempre supe de que lado estaba.
Por eso es que por vivir tanto tiempo en un lugar oscuro, inseguro y escalofriante, es que la filosofía se volvió mi lenguaje. Note que la filosofía era como la literatura. Procuran inventar todo de nuevo. ¿Pero como voy a escribir y comprobar lo extraño si no toque una teta? ¿Cómo voy a llegar a conocer lo impensado si mi pensamiento se detiene allí donde el escote esconde lo que muestra? No lo se. Será otra pregunta que irremediablemente una birome desnuda en la madrugada querrá responder.
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